¿Cuál es la frecuencia de las sesiones?
Desde mi experiencia profesional, un encuentro semanal es óptimo, respetando mismo día y horario. Esto colabora en la formación del vínculo, la confianza, el hábito de darse un espacio. Sobre todo, al comienzo donde suele llegarse a la consulta con mucha angustia y gran cantidad de información para compartir.
¿Cuál es la duración de la terapia?
En este aspecto creo es muy importante no compararse con otros o preestablecer una duración determinada ya que hay muchas variables en juego como la propia persona que consulta, los cambios que se proponga, los recursos con los que cuente, compromiso y regularidad y haber hecho terapia previamente, entre otras.
¿Y si no quiero continuar?
El consultante es libre de poner fin a su proceso, aunque siempre es recomendable hablarlo en una sesión ya que a menudo surgen resistencias propias del análisis cuando se abordan conflictos que nos conectan con aspectos propios indeseados o con emociones con las que no estamos acostumbrados a dar lugar. Pero debemos tener presente que para que funcione este espacio de trabajo, tu presencia tiene que ser esencialmente voluntaria.
¿Qué es lo que probablemente encuentres en mi consulta y que no?
Encontraras un espacio donde puedo acompañarte, escucharte, hacer señalamientos, aclaraciones, dar lugar a los “matices” de la vida, plantear preguntas y en ocasiones contener momentos difíciles e inevitables del proceso vital. Pero no te brindare fórmulas mágicas o infalibles, ni etiquetas, tampoco te diré que hacer o decisión tomar en situaciones importantes de tu vida.